Jornadas del lechazo Ribera del Duero

Escrito por: Maximo    22 febrero 2014     Comentario     2 minutos

Unos fines de semana donde se puede disfrutar de este exquisito plato, con muchos años de tradición como es el lechazo. Siempre nos encanta asado, que conserva todo su sabor, sin aditivos, sin ajos, sin perejil, sin nada más que buena materia prima, buen maestro asador, buen horno, manteca, agua y sal. No es mucho pedir, pues obtendremos un plato ...¡¡¡espectacular!!!.

Las III Jornadas del Lechazo de la Ribera del Duero se celebran todos los fines de semana del mes de Febrero, en los que aquellos establecimientos participantes ofrecen un menú de lechazo por un precio de 32 euros todo incluído o bien donde por 2,50 podremos degustar una tapa en la que el protagonista es también el lechazo.

Son 11 restaurantes los que participan con el menú y 10 bares con la tapa, todos ellos de la ribera vallisoletana. Los establecimientos están ubicados en los municipios de Peñafiel, Castrillo de Duero, Curiel de Duero, Pesquera de Duero y Valbuena de Duero.

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Hay que advertir que en algunos establecimientos el lechazo no está cocinado de la forma tradicional y que nos esperamos (horno de leña, cazuela de barro, agua, sal y manteca), sino que han introducido algunas modificaciones efectuando la fusión entre la cocina tradicional y la vanguardista, si bien se pierde el encanto de disfrutar de un buen asado.

chorichazo

Las tapas también irán acompañadas de una copa de vino joven de la D.O. Ribera del Duero. Todas ellas estarán elaboradas con lechazo, así podemos encontrar los chorichazos (una pasta brie rellena de chorizo y lechazo), o una cazuelita de asadurilla o el excelente nido de croquetitas de lechazo.

bodega

Pero no solamente el lechazo es protagonista, el castillo de Peñafiel dominando toda la población y cuyo sótano alberga algunas de las instalaciones de las Bodegas Ribera Duero, que entre otros, elaboran los vinos Protos, reconocidos por su calidad.

Cartel jornadasDesde tiempo de los íberos se cría principalmente la oveja de raza churra, resistente al frío y que no padece enfermedades congénitas. La buena materia prima, las manos del maestro asador y el horno de leña obtienen este manjar que podemos disfrutar generalmente presentado en cazuela de barro, recién salido del horno y crujiente por fuera y tierno y sabroso por dentro. No es necesario agragar nada más que agua, manteca y sal.

Se llama lechazo por haber sido alimentado exclusivamente con leche materna, sacrificándose con un peso en canal entre cinco y ocho kilos. Una excelente ocasión para disfrutar de este plato (no necesita más que una ensalada como guarnición), armonizado con los excelentes vinos de la región.

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un comentario

  1. Sebastian dice:

    Una pena haberme enterado tarde, soy un enamorado del lechazo, del turismo rural, de los vinos, es decir, de todo lo que se puede disfrutar en este viaje. Espero acordarme al año que viene, me imagino que será por las mismas fechas.

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