LA POSADA DEL LEON DE ORO (MADRID)

LA POSADA DEL LEON DE ORO (MADRID)

Escrito por: Equipo    3 febrero 2011     Comentario     4 minutos

Habitados en el pasado por aventureros, espadachines, comerciantes y enigmáticos personajes, sus dormitorios están envueltos en un halo de misterio. La mítica Posada del León de Oro (Cava Baja, 12. Madrid. Tel. 91 119 14 94) reabre sus puertas convertida en un hotel singular. Otro de sus pilares es la restauración, con la posibilidad de tomar un buen vino, picar en su barra o saborear platos con guiños tradicionales en la Enotaberna que alberga tras sus muros. Sin duda, una atractiva y novedosa propuesta que combina la magia de antaño con las tecnologías más modernas. Y mucho más…

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…Un poco de historia

barra enotabernaLa Posada del León de Oro lleva más de un siglo en pie. Los queseros castellanos eran clientes habituales así como los vendedores de miel y los charcuteros que pasaban allí largas temporadas, porque entonces, también se utilizaba como almacén.

Tampoco faltaban viajeros y algún que otro huésped fijo. Eso sí, para alojarse, había que seguir unas normas: no se podía llegar borracho ni más tarde de las 23.00 horas y, si entraban juntos un hombre y una mujer, tenían que entregar el libro de familia para confirmar que eran matrimonio. Contaba con 22 habitaciones y hasta 1979 no tuvo ducha, ya que, cerca, había baños públicos. Además, en los 60, fue escenario de reconocidas películas como Don Lucio y el hermano Pío o Como el viento solano. En los 90 la gente empezó a decantarse más por los hoteles y finalmente cerró sus puertas en 2001. Era la última superviviente de la zona.

En la actualidad…

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Casi diez años después, reabre La Posada del León de Oro. Es un alojamiento único en el centro de la ciudad, perfecto para todo tipo de visitantes: quienes deseen conocer la capital en profundidad, los que están de paso, aquellos que viajan en familia o por motivos profesionales… A tan sólo dos minutos de la Plaza Mayor y en el corazón del carismático barrio de La Latina, propone servicios de primer nivel, dado que ha sido concebida para satisfacer a los huéspedes más cosmopolitas y sorprenderles con multitud de detalles en cada uno de sus rincones.

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Se mantiene la estructura original, pero ha sido precisa una gran restauración. El resultado son 17 habitaciones, cada una con un estilo propio, que se adaptan a todos los gustos, desde 119 €. Distribuidas en tres plantas, en torno a la corrala, un elemento clave que además ilumina el interior gracias a un lucernario.

Por supuesto, todas las habitaciones están equipadas con las últimas tecnologías: totalmente insonorizadas, disponen de aire acondicionado, calefacción por suelo radiante y TV satélite.

También pista gastronómica

restaurante

Su Enotaberna, dedicada al mundo del vino y tanto para huéspedes como clientes externos, es una pista sabrosa y divertida. No sólo para citarse durante los populares domingos de la Latina, sino para disfrutar todos los días de la semana. Cuenta con una gran barra, ideal para degustar alguno de sus platos, como croquetas, tostas, quesos y embutidos de Ciudad Rodrigo, que brindan el acompañamiento perfecto a la etiqueta elegida.

cochinillo confitado

Predicador, Edulis, Vizcarra, Emilio Moro son sólo algunas de las opciones que propone a cualquier hora del día, ya que tiene un horario de 08:00 a 24:00 ininterrumpido. Semanalmente cambia la carta de vinos por copas que recoge 40 referencias y que fluctúa entre 2,10 y 13,00 euros la copa. El precio medio de la barra es de 12 €.

bodega

Al fondo, se encuentra el restaurante, con una gran cava con 300 etiquetas nacionales. Su carta, más amplia, mantiene un enfoque tradicional con el toque moderno del chef Juan Gabaldón. Pueden saborearse platos tan tradicionales como Huevos de corral con patatas fritas cortadas al estilo de la abuela y jamón de bellota, Bacalao desalado confitado, con emulsión de coliflor y vinagreta de frutos secos, Rabo de toro deshuesado con parmentiere de trufa negra o Cochinillo confitado con almíbar de membrillo al limón. Entre los postres, todos caseros, destaca la Sopa de chocolate blanco con helado de violeta.

Sin duda, una antigua joya del Madrid más castizo que vuelve a brillar tras varios años puliéndose.

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