22 diciembre 2015

La Navidad es una fecha donde nos juntamos con nuestras personas más queridas, aprovechamos que algún familiar viene de lejos y volvemos a tenerle en casa, que por diversas circunstancias es la única época del año que vemos a unos primos, tíos, abuelos, hijos, padres… Es una época realmente entrañable y donde hacemos un esfuerzo por agradar a esas personas.

Y uno de los mejores agradecimientos, aparte de los regalos, es la comida. Siempre queremos comprar un buen producto, de calidad y dejamos de lado el precio. Por supuesto no queremos que falte de nada y siempre compramos de más. ¿Sabías que aproximadamente un 25% de la comida que compramos en Navidad termina en la basura?

Y no es porque se ponga mala o no sirva, sino porque por tendencia no guardamos lo que sobra porque pensamos que no vamos a usarlo. Y cometemos un gran error, porque lo bueno de la cocina es precisamente saber aprovechar los restos. Y estaremos hartos de verlo en programas de cocina de televisión, que los buenos cocineros destacan por la imaginación, composición de los platos y por supuesto, la capacidad de generación de un excelente plato a través de restos de comida.

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Nos insisten a través de anuncios de televisión y otros medios que hay que aprovechar la comida, pero ha sido precisamente IKEA a través de la campaña #LaOtraNavidad, la que ha ofrecido soluciones a todo aquel que visite su web, aportando trucos, consejos y recetas con las sobras más comunes.

Así por ejemplo nos invita a hacer una lasaña triturando la carne que ha sobrado de un estupendo ragout, carne asada o rabo de toro. O bien aprovechando los tallos del brócoli y coliflor para añadir picados a ensaladas o sopas. ¿Y el pan que siempre termina sobrando? La mejor receta son unas migas manchegas o bien unos picatostes para acompañar cremas o desayunos.

Hay un típico plato llamado ropa vieja que se ha hecho famoso por ser las sobras del cocido, donde se fríen todos los garbanzos, verdura y carne con un poco de cebolla y es otra forma diferente. Y por qué no hablar de las famosas croquetas de cocido, o de rabo de toro, o de fabada… hay para todos los gustos.

Pero eso no es todo, también es posible hacer un riquísimo postre con ese bizcocho, roscón o galletas que se ha quedado duro. Basta con deshacerlo en migas y vertirlo en tarros de cristal formando capas con una compota. Añade nata montada por encima y tendrás el postre perfecto.

Si quieres saber más trucos y aprovecharlos en estas fechas, no dejes de visitar la web de IKEA para ahorrar en casa.



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