Auga e Sal (Santiago): mangiare coda di rospo e capesante a 100 metri dall'Obradoiro
Fuimos un jueves de octubre, tres amigos, con hambre de la buena y ganas de comer gallego sin caer en la trampa del pulpo-para-guiris. Santiago tiene esa cosa: sales de ver la Catedral y a los cinco minutos te has metido en un sitio con manteles de papel donde te cobran 28 € por una vieira congelada. Auga e Sal era la apuesta contraria: reserva hecha con dos semanas de antelación, cocina gallega de producto y la Praza do Obradoiro literalmente a la vuelta.
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