مرق لحم ذيل الثور بالنبيذ الأحمر: الوصفة التقليدية من قرطبة
Pocos guisos huelen a domingo como este. El rabo de toro estofado al vino tinto es de esos platos que Córdoba ha convertido en bandera y que, bien hecho, no tiene rival: la carne se deshace, la salsa brilla como un espejo y el pan desaparece antes que la carne. Se dice que el guiso nació en las tabernas próximas a la plaza de toros, aprovechando el rabo de las reses lidiadas. Hoy da igual el origen taurino: se hace con rabo de vacuno normal y sigue siendo el mismo lujo lento.
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