Se pueden degustar en todas sus versiones, a la plancha, fritos, al vapor, con masa de trigo, de huevo o de arroz, rellenos de carne, marisco o verduras variadas y preparados en rollitos, empanadillas o, evidentemente, en forma de raviolis. En los restaurantes hongkonenses se pueden encontrar más de un centenar de variedades diferentes de Dim Sum, un bocado típico de la gastronomía cantonesa que más que una comida constituye todo un acto social y cuyo nombre evoca, en el antiguo idioma de Cantón, lo que consigue su degustación: “tocar el corazón”. Con ese objetivo, Le Dragón acaba de fichar a dos cocineros cantoneses especializados en Dim Sum que, mano a mano con el jefe de cocina Chiu Kam Hoi, han diseñado la que se presenta como la mayor carta de Dim Sum de Madrid.
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