Zhen y el Año Nuevo Chino: Menú que convierte Madrid en Shanghái
Lo que ocurre en este imponente local de tres alturas en el Paseo de la Castellana no tiene nada que ver con el concepto de restaurante chino al que estamos acostumbrados. Aquí no se viene a comer, se viene a viajar. Y durante estas semanas, además, se viaja con un propósito muy concreto: celebrar el Año Nuevo Chino como lo harían en Shanghái, Cantón o Pekín.
Desde el 17 de febrero y hasta el 3 de marzo, Zhen propone un menú especial de Año Nuevo que forma parte de la iniciativa China Taste y que convierte esta celebración milenaria —asociada a la prosperidad, la abundancia y los nuevos comienzos— en una experiencia gastronómica y cultural difícil de encontrar fuera de China.

No es casualidad que Zhen se haya convertido en punto de encuentro habitual de la comunidad china en Madrid. Cuando quienes conocen de verdad esta cocina eligen un restaurante, es porque algo se está haciendo extraordinariamente bien.

Mucho más que un menú temático
Durante estas fechas, el restaurante no solo ofrece un recorrido culinario, sino también un ambiente festivo con cócteles especiales y espectáculos tradicionales en vivo entre el 13 y el 22 de febrero, reforzando el carácter cultural de la celebración. El resultado es que el comensal no siente que está en un restaurante tematizado, sino dentro de una auténtica festividad oriental.
El menú, con un precio de 62 € por persona (mínimo dos comensales), está cuidadosamente diseñado no solo desde el punto de vista gastronómico, sino también simbólico. Porque en el Año Nuevo Chino cada plato tiene un significado.

Los rollitos de primavera estilo Shanghái abren el recorrido con la ligereza y el crujiente que simbolizan el renacer. Le siguen unos sorprendentes xiaolongbao de erizo de mar, donde la técnica del dim sum artesanal se combina con un producto de alta calidad que eleva el plato a territorio gastronómico de alto nivel.

La sopa de empanadillas de huevo con vieiras secas y verduras de invierno aporta profundidad, calidez y tradición. Aquí ya se empieza a entender que la propuesta no busca impresionar con artificios, sino con autenticidad y precisión técnica.
Uno de los momentos más memorables llega con la gamba roja salteada con fideos de espinaca, un plato que equilibra sabor, textura y color de forma magistral. Y como manda la tradición, no falta el pescado: el rodaballo al vapor, símbolo de abundancia, preparado con una delicadeza que demuestra el dominio absoluto de las cocciones al vapor, una de las señas de identidad de la casa.
Los dados de ternera salteados con pimienta negra aportan el punto especiado y rotundo, acompañados de guarniciones como arroz blanco, mapo tofu y verduras que completan un menú que no deja espacio para el azar.

El cierre dulce llega con las bolitas de arroz glutinoso en licor de arroz y la tarta de sésamo, dos elaboraciones tradicionales asociadas a la buena fortuna.
El gran templo de la alta cocina china en Madrid
Para entender por qué esta propuesta funciona tan bien hay que comprender qué es Zhen.
Se trata del buque insignia del grupo Dragon Taste, el mayor grupo de restauración china en Madrid, con más de 30 años de experiencia. Y eso se nota en cada detalle: en el servicio impecable, en el conocimiento del producto, en la técnica y, sobre todo, en la fidelidad a las grandes cocinas regionales de China.

Aquí conviven especialidades cantonesas, shanghainesas, sichuanesas y pekinesas con absoluta naturalidad. Su famoso Pato Pekín asado con leña de frutas, los dim sum artesanos, las elaboraciones al vapor y los salteados tradicionales forman parte de una carta que ya de por sí justifica la visita en cualquier momento del año.
El espacio también juega su papel. Con capacidad para 300 personas distribuidas en dos grandes salones, dos barras y ocho reservados, Zhen impresiona sin resultar frío. Es elegante, amplio y perfectamente diseñado tanto para comidas íntimas como para celebraciones de grupo.
Una experiencia que va más allá de la gastronomía
Lo más interesante de esta propuesta es que no se percibe como una acción puntual o comercial. Es coherente con lo que Zhen representa durante todo el año: autenticidad, respeto por la tradición y ambición gastronómica.

Celebrar el Año Nuevo Chino aquí no es un reclamo, es casi una consecuencia lógica.
Para el público madrileño es una oportunidad excepcional de entender esta festividad a través del paladar. Para quienes conocen la cultura china, es una celebración a la altura de sus expectativas.
Y para cualquier amante de la gastronomía, es sencillamente una excusa perfecta para descubrir —o redescubrir— uno de los restaurantes más singulares y sólidos de la capital.
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