Lumara: la esencia de Extremadura encuentra su hogar en Chamberí
Siempre hemos considerado que Extremadura era una de las mejores la dispensa de España por la variedad de productos gastronómicos de que dispone, de excelente calidad y versiones. Sus jamones y embutidos de cerdos criados en la Dehesa de Extremadura, sus frutos, sus quesos sus… Pero veammoslo con más detalle.
Madrid suma una nueva dirección para los amantes del producto de calidad y la cocina con raíces. Lumara, ubicado en el corazón de Chamberí, abre sus puertas con una propuesta que reivindica la riqueza gastronómica de Extremadura y la acerca al público madrileño desde una perspectiva honesta, cercana y sin artificios. Más que un restaurante, el proyecto nace con la vocación de convertirse en una auténtica embajada culinaria de una de las despensas más valiosas de España.

Detrás de Lumara se encuentran Sergio Viejo y Paloma Serrano, una pareja que ha convertido una experiencia vital marcada por la adversidad en una nueva oportunidad. Sergio, extremeño de nacimiento, siempre ha defendido el extraordinario potencial gastronómico de su tierra. Tras el cierre de sus anteriores negocios en Extremadura como consecuencia de la pandemia, decidió comenzar una nueva etapa en Madrid con un objetivo muy claro: demostrar que los productos extremeños merecen ocupar un lugar destacado en la oferta gastronómica de la capital.

A su lado está Paloma Serrano, madrileña y responsable de la gestión diaria del restaurante, quien comparte plenamente esa visión. Juntos han levantado un negocio familiar que también ha contado con el apoyo decisivo del padre de Paloma, pieza fundamental para hacer realidad este proyecto situado en la calle Raimundo Fernández Villaverde.

La filosofía de Lumara se basa en una idea sencilla, pero cada vez más valorada por el comensal: respetar el producto. Aquí no hay elaboraciones excesivamente complejas ni fuegos artificiales gastronómicos. La cocina busca potenciar el sabor natural de ingredientes cuidadosamente seleccionados, combinando la tradición extremeña con ligeros matices mediterráneos que aportan frescura y equilibrio.

La carta ha sido diseñada por los propios propietarios con la colaboración de Pía Serrano, cocinera formada en Le Cordon Bleu de España y Francia. El resultado es una propuesta coherente que pone el foco en las materias primas y en una ejecución precisa, ofreciendo platos pensados para disfrutar sin complicaciones.

La experiencia comienza con un gesto tan sencillo como significativo: pan acompañado de aceite de Extremadura, una declaración de intenciones que anticipa el protagonismo del origen. Entre los entrantes destacan la tabla de quesos artesanos extremeños servida con compota de Cerezas del Jerte y una cuidada selección de ibéricos de bellota cortados finamente y acompañados de pan cristal.

Sin embargo, son los platos principales los que consolidan la personalidad gastronómica del restaurante. El solomillo ibérico con Torta del Casar se presenta como uno de los grandes iconos de la casa, una combinación que reúne dos de los productos más representativos de Extremadura y que apuesta por el equilibrio entre la intensidad del queso y la jugosidad de la carne ibérica.

La carne adquiere un protagonismo especial gracias a la presencia de la ternera Retinta extremeña, una raza muy apreciada por su sabor y calidad. Entre las propuestas sobresalen el solomillo madurado a la brasa con reducción de setas y la picaña al horno acompañada de chimichurri casero, dos elaboraciones que mantienen intacto el carácter del producto sin recurrir a elaboraciones innecesariamente complejas.

Uno de los aspectos que diferencia a Lumara es su firme compromiso con el origen de cada ingrediente. El restaurante trabaja directamente con productores extremeños que cuentan con certificaciones de calidad y denominaciones de origen protegidas, como la D.O.P. Dehesa de Extremadura, la D.O.P. Torta del Casar o la D.O.P. Pimentón de La Vera. Esta apuesta por la trazabilidad garantiza no solo la autenticidad del producto, sino también una relación directa con el territorio del que procede.

En palabras de Sergio Viejo, el objetivo es que cada plato cuente una historia y que cada cliente pueda descubrir la riqueza gastronómica extremeña sin salir de Madrid. Una filosofía que también se refleja en el ambiente del restaurante, concebido como un espacio familiar y acogedor donde el servicio cercano pretende que el comensal se sienta como en casa.

Con un precio medio en torno a los 35 euros, Lumara aspira a convertirse en una referencia para quienes buscan una cocina basada en el producto, la autenticidad y el respeto por las materias primas. En un momento en el que muchos restaurantes buscan sorprender mediante técnicas complejas, este nuevo establecimiento apuesta precisamente por lo contrario: demostrar que cuando el producto es excelente, basta con tratarlo bien para ofrecer una experiencia gastronómica memorable.

La llegada de Lumara amplía la oferta culinaria de Chamberí con una propuesta que mira a Extremadura sin renunciar a conectar con el público madrileño. Una apertura que pone en valor el patrimonio gastronómico de una región cuya despensa continúa siendo una de las grandes joyas de la cocina española.
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