Cómo hacer una paella valenciana auténtica paso a paso (para 4 personas, en casa y en Valencia)
La paella valenciana es mucho más que arroz: es una receta comunitaria, un ritual de fin de semana y una lección de equilibrio entre ingredientes y fuego. Elegir bien los productos y entender cuándo subir o bajar la temperatura marca la diferencia entre un plato anodino y uno con carácter. Una buena receta empieza mucho antes de encender el fuego: la selección del arroz, la calidad del caldo y el manejo del paellero definen la experiencia.
Descripción del plato y contexto
La paella valenciana es la versión tradicional del plato más conocido de España: arroz seco cocido en una paella (sartén ancha y baja) con pollo, conejo y verduras como la judía verde plana y el garrofó. Se consume habitualmente en almuerzos familiares o reuniones al aire libre, sobre todo en la Comunidad Valenciana. Nivel de dificultad: medio. Requiere organización, control del calor y un poco de paciencia, pero los pasos son claros y reproducibles.
Ingredientes (para 4 personas)
- 400 g de arroz tipo bomba
- 1,2–1,3 litros de caldo de pollo o agua con hueso (aprox. 3 partes de líquido por 1 de arroz si usas bomba)
- 300 g de pollo troceado (muslos o contramuslos)
- 300 g de conejo troceado (opcional; sustituye por más pollo si no lo encuentras)
- 150 g de judía verde plana troceada
- 120 g de garrofó (o alubia blanca grande)
- 2–3 tomates maduros rallados (o 150 g de tomate triturado natural)
- 1 diente de ajo (opcional)
- 60 ml de aceite de oliva virgen extra
- Hebras de azafrán o colorante alimentario
- Rama de romero fresco (opcional)
- Sal y pimienta al gusto
- Rodajas de limón para servir
Paso a paso
1. Preparar los ingredientes y el fuego
Seca las piezas de carne con papel y sala ligeramente. Ralla el tomate y ten el arroz medido. Si cocinas en gas o paellero, ajusta la distribución del calor: el centro debe recibir más intensidad; en vitrocerámica o inducción usa un difusor o una paellera con buena conductividad.
2. Dorar la carne
Calienta la paella con el aceite hasta que esté brillante. Dora el pollo y el conejo a fuego vivo para sellar la piel: 8–10 minutos en total, moviendo para que se doren por todos lados. Eso aportará aromas tostados que luego aparecerán en el caldo.
3. Rehogar las verduras y el tomate
Añade la judía verde y el garrofó; rehoga 3–4 minutos. Incorpora el tomate rallado y baja el fuego. Cocina hasta que el tomate pierda parte de su agua y el conjunto tenga una textura ligeramente espesa: unos 8–10 minutos. Evita quemar el tomate; debe quedar jugoso, no carbonizado.
4. Añadir el caldo y cocer la carne
Cubre con el caldo caliente. Ajusta de sal. Deja cocer la carne en el caldo 15–20 minutos para que suelte sabor y quede tierna. Aquí se construye la base del plato: el aroma debe ser profundo, con notas de asado y de verduras dulces.
5. Medir el arroz y cocer
Reparte el arroz de manera uniforme por la paella. No remuevas después de añadirlo. Ajusta el fuego a medio-alto: la superficie debe hervir de manera controlada. Tiempo orientativo: 18–20 minutos para arroz bomba. A los 10 minutos puedes comprobar que el arroz absorbe el líquido de manera pareja; si ves zonas secas, baja el fuego y tapa con papel de aluminio si es necesario.
6. Buscar el socarrat (opcional)
Para el característico socarrat —la costra dorada en el fondo— sube el fuego los últimos 1–2 minutos con mucha atención; no es necesario rascar, solo escuchar un sonido seco y ver pequeños puntos caramelizados. El socarrat aporta un contraste crujiente que equilibra la textura del grano tierno.
7. Reposar y servir
Apaga el fuego y deja reposar 5 minutos tapado con un paño limpio. Sirve directamente de la paella; acompaña con rodajas de limón y, si te gusta, una rama de romero sobre la superficie para perfume al servir.
Consejos prácticos y variantes
- Caldo: lo mejor es caldo casero clarificado; si usas agua, añade una pastilla o huesos para ganar fondo. El caldo no debe enmascarar, sino realzar.
- Arroz: el bomba admite más líquido y aguanta mejor el punto, pero puedes usar senia o rondó si no encuentras bomba, ajustando líquidos y tiempos.
- Paella mixta o de mariscos: sustituye conejo y parte del pollo por calamares, gambas y mejillones; reduce tiempo de cocción para evitar que el marisco se endurezca.
- Inducción: usa una paellera de fondo grueso y un difusor. Controla el calor con incrementos suaves.
- Azafrán: unas hebras en infusión con caldo aportan aroma; el colorante es solo para apariencia.
Errores comunes
- Cocinar el arroz a fuego demasiado bajo: produce granos pastosos y sin identidad.
- Remover el arroz después de añadirlo: rompe el proceso de formación de la costra y libera almidón que deja el arroz pegajoso.
- Usar caldo frío: baja la temperatura de cocción y alarga tiempos, afectando textura.
- Exceso de aceite: empasta la paella y tapa los aromas; la cantidad debe ser la justa para dorar.
- No ajustar el punto de sal al final: el arroz absorbe sal del caldo, revisa antes de servir.
Preguntas frecuentes
¿Cómo consigo el socarrat sin quemar la paella?
Sube la intensidad del fuego solo los últimos 1–2 minutos y vigila. Debes escuchar un ligero crujido y ver pequeñas manchas doradas; si huele a quemado, reduce el fuego enseguida. Un socarrat perfecto es dorado, no carbonizado.
¿Puedo usar arroz largo o basmati?
No es recomendable. El arroz largo o basmati tiene menos almidón y otra estructura; no absorbe el caldo igual ni queda suelto como el bomba o la senia. Para una paella con textura correcta, usa arroces cortos o medios específicos para paella.
¿Qué hago si me queda demasiado líquido al final?
Sube el fuego y cocina 1–3 minutos más para que evapore, pero con cuidado. Si no puedes, deja reposar tapado 5–10 minutos; a veces la absorción continúa fuera del calor.
¿Se puede preparar la paella con antelación?
Se puede cocinar la base y reservar; añade el arroz y termina la cocción antes de servir. Evita recalentar paellas completas porque el arroz tiende a secarse o pegarse al recalentar en exceso.
Errores frecuentes (versión rápida para recordar)
- Arroz y caldo mal medidos.
- Exceso de movimiento: no revolver tras añadir el arroz.
- Uso de utensilios inapropiados: paellera del tamaño incorrecto o con fondo fino.
- Sal insuficiente o enmascarada por caldos fuertes.
- No controlar el fuego en las fases críticas.
La paella valenciana pide respeto por los tiempos y cariño en el fuego. Si sigues las proporciones y observas la evolución del caldo y del grano, obtendrás una paella con arroz suelto, granos definidos y un fondo aromático que invita a compartir. Practicarla en compañía, en una terraza con buena brisa de Levante o simplemente en la cocina, te ayudará a comprender las pequeñas variaciones de temperatura y textura que convierten una paella correcta en una paella memorable.
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