27 noviembre 2012 Madrid, Remitido

Regreso al pasado donde podremos disfrutar de los sabores de las trattorisas de los años 50, ya que con el fin de conquistar todos los paladares ha dado un giro de tuerca a la carta apostando por una cocina casera, introduciendo productos poco conocidos en nuestro país y al alcande de todos los bolsillos.

Al entrar en el local nos recibe una antigua máquina cortadora de fiambre, a volano (exclusivamente manual, realizada para el corte de todos los tipos de fiambres), que nos hace caer en la tentación de probar alguno de sus embutidos. Nombres que se quedarán en la memoria después de saborearlos, como el Culatello di Zibello, los tocinos di Colonnata o di Arnad, Ventricina, el Strolghino, Mortadella di Prato o los de oca de Mortara. Junto a estos, una selección de los mejores quesos del país de la bota: Bettellmatt o Castelmagno, Pecorino de diferentes D.O., o atrevidos parmesanos de distintas curaciones.

De los fogones salen curiosos guisos a la italiana como su versión de los callos, a veces a la milanesa, otras a la romana o a la parmigiana; los guisos marineros con protagonistas como el pulpo, los calamares o los mejillones; las legumbres tierra o mar, es decir con conejo o marisco… Sin olvidar el buque insignia de la casa, sus pastas. Malloreddus, lorighittas, paccheri, mezzi schiaffoni, makkarrones de Busa, fregua sarda, servidos con salsas de cocciones lentas, como la salsa de cebolla y queso o la concentrada de tomate, cocinadas durante más de 5 horas, y también con las clásicas, como la carbonara. Tampoco faltan las carnes entre las que destacan el Ragout de ternera con vino tinto y pimienta negra, un antiguo guiso florentino. Un sinfín de opciones que cambian quincenalmente para que volver a Brucculino sea siempre una sorpresa.

Además, desayunos desde las 8:00 hasta las 13:30 con la repostería de la mamma: tiramisú, panna cotta, zuppa inglese, entre otros dulces; bocadillos y mini pizzas para quienes prefieran lo saldado. Estas delicias se pueden tomar desde 1,90 €, acompañarlos de un delicioso capuccino o un ristretto, o de cualquier refresco, zumo, etc.

En un pequeño rincón los clientes encontrarán una selección de productos que podrán comprar. Además de los embutidos y quesos, pastas, salsas, vinos y pannetones, entre otros, para poder llevarse Italia en el bolsillo.

Y si lo que quieres es disfrutar de su oferta en la oficina, en casa., etc. pueden hacerlo gracias a su servicio de take away.

Brucculino se encuentra en la calle Trafalgar, 17. Madrid. Tel. 91 445 85 39.

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