14 febrero 2012 Estuvimos en..., Madrid

Dentro del marco de Madrid Fusión 2012, el Ayuntamiento de Valladolid corrió a cargo del almuerzo del día 26, en el que 20 cocineros vallisoletanos y 15 bodegas de distintas denominaciones de origen de Castilla y León ofrecieron un almuerzo consistente en guisos, pinchos calientes, pinchos fríos y postres. No olvidar que Valladolid celebra anualmente el Concurso Nacional de Pinchos.

Asistió el alcalde de la ciudad, Sr. León de la Riva y la gerente de turismo de Valladolid Isabel Mateo, así como otras personalidades del Ayuntamiento de dicha ciudad castellano-leonesa. Todo estaba preparado, muy bien organizado (se notaba la mano de Jose Luis), por lo que al iniciar el almuerzo todas las personas conocían los productos que iban a servir, además de poder verlos pues los platos de guisos ya estaban preparados en unas amplias ollas.

Entre los guisos se pudieron degustar los judiones guisados con pavo escabechado, la sopa castellana, las lentejas con boletus y mollejas de lechazo, potaje castellano, callos, por lo que los amantes de “la cuchara” quedaron satisfechos por la variedad, calidad y terminación que tenían los mismos.

No podemos decir que los pinchos fríos nos dejaran fríos (valga la redundancia), pues combinaciones exclusivas sorprendían a todos los asistentes. El bombón de yema de cecina, la galleta de capón, la croqueta de salmorejo, las mollejas en vinagreta con germinados y aceite de trufa, el tartar de potro y para nosotros lo más espectacular, el Ferrero Rocher de Foie ¡¡¡sublime!!!.

Los pinchos calientes, todos ellos plenos de imaginación y buen gusto, consistieron, entre otros, en las papadas con humus y gambón que servían de forma individual, así como las croquetas de huevo y las mini-hamburguesas con cebolla confitada. No faltaron las patatas a la importancia, típicas de la región.

Los postres, elaborados igualmente con todo cariño y presentación elegante, donde encontramos la tarta de queso azul, manzana y piñones de Pedrajas, el mojito en tres texturas o las exquisitas texturas de chocolate, que por supuesto, dejaron un dulce sabor en todos los asistentes y el pabellón de la ciudad de Valladolid en lo más alto de la gastronomía.

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