Aunque la tradición del roscón de Reyes la conocemos desde siempre, su origen es totalmente diferente y nada que ver con la llegada de Los Reyes Magos de Oriente. La mayoría lo atribuyen a los romanos, celebrando el fin del solsticio de invierno y la llegada de días más largos. En una región de España se tomó por costumbre esconder una sorpresa en su interior, para así alegrar al niño que lo encontrara y nombrarle rey por un día. Tiene forma de corona y en los últimos años se puede encontrar relleno de crema pastelera, nata, trufa e incluso mazapán en la región de Cataluña.
Entre los actos programados en Madrid Fusión 2013, está previsto que el 22 de Enero de 2013 se haga entrega del Premio Restaurante Revelación 2013, que valora el trabajo desarrollado por los restaurantes durante el año 2012. La selección del ganador será decidida por un jurado compuesto por más de cuarenta profesionales de la gastronomía española.
Según el idioma y/o influencia podemos referirnos, a diferencia de lo que mucha gente piensa, a un gofre (del francés gaufre), o waffle y wafle, proveniente del holandés wafel. Como decimos, todo representa lo mismo y es una masa espesa, a base de harina y huevo condimentada con helado o un topping que puede ser nata, chocolate, mermelada, dulce de leche o cualquier otro ingrediente, igual que las tortitas.
La panna cotta es un postre típico italiano con textura de flan cuyo ingrediente principal es nata y coulis normalmente de frambuesa, aunque puede sustituirse por mango o cualquier otra fruta dulce, para contrastar el sabor de la nata. Su traducción literal es "nata cocida" y para adquirir esa textura se utiliza gelatina. En este caso, lo haremos de zanahoria, hortaliza que se puede utilizar también en postres dulces, no sólo salados.
Los crepes dulces por excelencia que tanto gustan a los franceses y que, aunque requieren más elaboración, pueden ser la culminación a una comida o cena especial. Simplemente son unos crepes con sabor a naranja y que como toque especial tienen el flambeado. El origen se debe, curiosamente, a un accidente fortuito del chef Henry Charpentier cuando se le derramó el licor y se prendió fuego.